La Guardia Revolucionaria iraní confirmó el lanzamiento de la oleada 33 de la operación militar “Promesa Veraz 4”, con misiles pesados dirigidos contra objetivos en Israel y activos militares estadounidenses.
La tensión militar en Medio Oriente volvió a escalar luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán confirmara el lanzamiento de la trigésimo tercera oleada de ataques dentro de la operación denominada “Promesa Veraz 4”. El anuncio fue difundido mediante un comunicado oficial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, que informó el uso de misiles balísticos de combustible sólido modelo Kheiber Shekan, equipados con ojivas de aproximadamente una tonelada.
De acuerdo con la declaración militar, la ofensiva fue ejecutada bajo el lema “A tus órdenes, Khamenei” y estuvo dirigida contra objetivos vinculados a Israel y a Estados Unidos. Las autoridades iraníes indicaron que más de diez misiles alcanzaron áreas en Tel Aviv, ciudad ubicada en el centro de Israel. El comunicado sostiene que los proyectiles lograron impactar pese al funcionamiento del sistema defensivo israelí conocido como Cúpula de Hierro.
Videos difundidos en redes sociales mostraron explosiones y el desplazamiento de los misiles en el cielo nocturno, imágenes que comenzaron a circular incluso con las restricciones informativas aplicadas por el aparato militar israelí durante situaciones de combate.
El parte oficial iraní también señaló que durante la misma operación se dirigieron ataques contra instalaciones vinculadas a la presencia militar estadounidense en la región. Entre los objetivos mencionados figura la Quinta Flota de la Marina de Estados Unidos, desplegada en el Golfo Pérsico. Aunque no se detallaron daños concretos, el documento militar iraní afirmó que la acción forma parte de una respuesta directa a operaciones militares previas.
En la misma jornada, el departamento de relaciones públicas de la Guardia Revolucionaria informó la destrucción de un centro de comunicaciones espaciales ubicado en Sdot Micha, al sur de Tel Aviv. Según la versión iraní, la instalación fue alcanzada por misiles y quedó “completamente destruida”.
El comunicado incluyó además una advertencia explícita dirigida a Israel y a Estados Unidos. “No los dejaremos en paz”, señala el mensaje difundido por la institución militar, que anticipa la continuidad de las operaciones.
Las oleadas anteriores de esta misma campaña militar fueron confirmadas días antes. La fase número 31 fue ejecutada con misiles pesados y, según la Guardia Revolucionaria, estuvo dedicada al nuevo líder supremo de la República Islámica, Mojtaba Khamenei, designado por la Asamblea de Expertos. Posteriormente se lanzó la oleada 32 con misiles Qadr y Khorramshahr, dirigidos hacia posiciones en el norte y centro del territorio israelí.
Durante ese período también se reportaron incidentes en el aeropuerto internacional Ben Gurión, en Tel Aviv, donde ciudadanos israelíes evacuaron instalaciones ante la activación de alertas antiaéreas.
La Guardia Revolucionaria afirmó igualmente haber neutralizado varios drones estadounidenses y sistemas de reconocimiento. Según el informe militar, dos vehículos aéreos no tripulados MQ-9 fueron derribados sobre la ciudad de Bushehr, en el sur de Irán. Un tercer aparato fue abatido en el espacio aéreo de Teherán.
Las autoridades iraníes añadieron que un avión espía avanzado Orbiter 4, identificado como perteneciente a Israel, fue destruido mientras operaba sobre la provincia de Isfahán.
El comandante de la Fuerza Aeroespacial de la Guardia Revolucionaria, general de brigada Majid Mousawi, aseguró que las próximas fases del operativo incrementarán su intensidad. “A partir de ahora no se lanzará ningún misil con una ojiva inferior a una tonelada”, declaró el oficial en el comunicado difundido por la institución militar.
Mousawi añadió que el alcance de las operaciones continuará ampliándose. “La escala de las próximas oleadas aumentará progresivamente”, afirmó.
Teherán sostiene que esta ofensiva forma parte de su respuesta a acciones militares que, según sus autoridades, comenzaron el 28 de febrero por parte de Estados Unidos e Israel. Desde entonces, el gobierno iraní ha confirmado ataques contra instalaciones estratégicas y posiciones militares vinculadas a ambos países.
Las autoridades de la República Islámica también afirmaron haber reducido la eficacia de sistemas de defensa desplegados en la región, incluyendo radares del escudo antimisiles THAAD utilizados por fuerzas estadounidenses, lo que —según su versión— habría disminuido la capacidad de alerta frente a lanzamientos balísticos.
