Tras operativos en Llallagua y la ruta Oruro-Cochabamba, el Ejecutivo advierte que no cederá ante presiones violentas y asegura que garantizará la libre circulación en todo el país.
El presidente del Estado Plurinacional, Luis Alberto Arce Catacora, anunció que continuará ejecutando operativos militares y policiales en las principales rutas del país hasta garantizar el libre tránsito, la paz social y la reactivación económica en medio de un contexto creciente de bloqueos y violencia.
El presidente del Estado, visiblemente consternado, ratificó que las fuerzas del orden no retrocederán ante grupos que —según sus palabras— buscan desestabilizar la democracia con fines personales y políticos.
Las acciones, iniciadas con éxito en la carretera Oruro-Cochabamba y recientemente extendidas a Llallagua, fueron justificadas como parte de un esfuerzo integral para devolver la normalidad a miles de ciudadanos afectados por el desabastecimiento y el alza de precios.
“No vamos a permitir que los que no quieren elecciones ni democracia se impongan al conjunto del país. Vamos a actuar con toda la fuerza que nos otorga la Constitución para garantizar la paz y el bienestar de nuestro pueblo”, declaró el mandatario.
Durante su mensaje a la nación, expresó sus condolencias a las familias de los tres policías fallecidos en los recientes disturbios: el subteniente Carlos Enrique Apata Tola, el subteniente Brian Jorge Barroso Rodríguez y el sargento segundo Jesús Alberto Mamani Morales.
“Nos duele profundamente la pérdida de estos hermanos mártires. Estamos conmovidos e indignados por la violencia que se ha desatado”, sostuvo.
La administración nacional ha reiterado que los bloqueos en diferentes puntos del país, alentados por sectores radicales afines a una facción política interna del oficialismo, no son una expresión legítima de protesta sino una imposición que vulnera los derechos de millones de bolivianos.
“Estamos del lado del pueblo que quiere paz, precios justos y caminos abiertos. Esta lucha no es del gobierno contra el pueblo, es del pueblo contra quienes lo están asfixiando”, enfatizó el jefe de Estado.
En ese sentido, el Ejecutivo exhortó a los productores y comerciantes a actuar con conciencia y no especular con los precios, en momentos donde el abastecimiento se encuentra seriamente comprometido.
El presidente también aseguró que su Gobierno no abandonará a las comunidades afectadas por los bloqueos ni a las familias que padecen los efectos directos de la violencia. “Vamos a estar donde se nos necesite, con toda la fuerza que tengamos, para llevar tranquilidad a cada región”, subrayó.
Desde el Palacio de Gobierno, se hizo un llamado a la unidad nacional para enfrentar lo que calificó como una amenaza a la estabilidad democrática. “Conocemos el dolor de la familia boliviana, venimos de ese pueblo que hoy sufre las consecuencias del caos. Por eso, no vamos a claudicar”, manifestó.
Finalmente, el mensaje cerró con una advertencia clara a quienes promueven los bloqueos: el Gobierno no permitirá que se imponga la antipatria ni que se fracture la institucionalidad democrática. “La desestabilización no puede triunfar sobre la voluntad de millones de bolivianos que quieren vivir en paz y trabajar por el futuro de sus hijos”, afirmó.
