La escasez de combustibles vuelve a golpear a Trinidad. Conductores pasan horas en filas, estaciones reciben volúmenes insuficientes y YPFB admite retrasos operativos mientras promete normalizar la provisión en los próximos días.
Las estaciones de servicio de Trinidad amanecieron nuevamente rodeadas de vehículos. Motocicletas, taxis y automóviles forman largas filas desde la madrugada con la esperanza de conseguir algunos litros de gasolina o diésel, una escena que se repite desde inicios de semana y que evidencia un suministro insuficiente para cubrir la demanda de la capital beniana.
Trabajadores de los surtidores confirmaron que la llegada de combustible ha sido irregular. Una operaria del surtidor Oasis explicó que el volumen distribuido no alcanza para abastecer a todos los conductores. “Lo poco que llega se termina rápido. Cada día recibimos menos gasolina y por eso las filas crecen”, relató mientras organizaba la atención de los vehículos.
Datos de la estatal petrolera señalan que la ciudad requiere alrededor de 140 mil litros diarios para cubrir su consumo normal. Sin embargo, fuentes del sector admiten que el despacho actual está por debajo de esa cifra, lo que obligó a racionar la entrega desde los depósitos de la empresa.
La incertidumbre ha provocado molestia entre los usuarios del transporte. Lorgio Ojopi, mototaxista, aseguró que la información cambia constantemente. “Primero nos dijeron que no estaba llegando gasolina, después que la que había dañaba los motores. Ahora nos dicen que hay que esperar a que se vacíen los tanques. La verdad es que nos están dando vueltas”, protestó.
El retraso también se relaciona con la logística de distribución desde Santa Cruz. La gerente de la Asociación de Surtidores de ese departamento, Susy Dorado, afirmó que el mercado cruceño requiere cerca de tres millones de litros diarios, aunque la programación actual alcanza 2,4 millones. “Ese volumen apenas ayuda a aliviar la demanda interna y ni siquiera se está cumpliendo plenamente”, declaró.
Desde la petrolera estatal, el vicepresidente de Operaciones, Sebastián Daroca, reconoció la demora y atribuyó el problema a ajustes técnicos en la mezcla de aditivos para la gasolina. “Estimamos que en tres o cuatro días las filas deberían desaparecer”, aseguró.
