En el Foro Económico Mundial en Davos, Bolivia comenzó su acercamiento al FMI, lo que prevé un nuevo crédito millonarios como los ya pactados con la CAF y el BID.
En apenas 75 días de gestión, el gobierno de Rodrigo Paz intensificó su vínculo con los principales organismos financieros multilaterales, con el objetivo declarado de asegurar recursos frescos para el Estado.
La visita de su ministro de Economía y Finanzas, José Gabriel Espinoza, y el canciller, Fernando Aramayo, a la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos resultó en un acercamiento formal con el Fondo Monetario Internacional (FMI), lo que pone en marcha otro posible endeudamiento para el país.
La urgencia por recursos externos no es nueva para Bolivia, que ya oficializó acuerdos crediticios significativos en las últimas semanas.
A finales del año pasado, la administración obtuvo un financiamiento por 3.100 millones de dólares con el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (antes CAF) y, poco después, garantizó otros 4.500 millones de dólares mediante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Estos compromisos se suman a préstamos que el Estado ya mantiene con ambos organismos financieros multilaterales.
Según registros públicos de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, la reunión con Espinoza se centró en “esfuerzos” del gobierno para mejorar condiciones de vida y en la voluntad del organismo de acompañar ese proceso.
En una publicación verificada en la red social X, Georgieva afirmó que el Fondo apoyará “en cada etapa del proceso”.
El ministro Espinoza, por su parte, resaltó que el diálogo sostiene la cooperación internacional, aunque evitó detallar montos, plazos o condiciones del posible nuevo préstamo.
Este intercambio directo en Davos enciende las alarmas financieras: la suma de nuevos créditos podría llevar la deuda pública boliviana a niveles superiores a los que el propio Paz y su entorno político criticaron durante la campaña electoral. Su rival más visible en ese momento, Jorge “Tuto” Quiroga, advirtió que Bolivia tendría que acudir al FMI y acceder a 12.000 millones de dólares.
