La ciudadanía sigue reclamando respuestas más contundentes y efectivas frente a los problemas estructurales que aquejan al Perú, y muchos dudan que este proyecto de ley logre frenar el creciente clima de inseguridad.
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La presidenta designada del Perú, Dina Boluarte, solicitó al Congreso la aprobación de un proyecto de ley que busca tipificar el delito de “terrorismo urbano” como una medida para enfrentar el sicariato, secuestro, extorsión y la posesión de armas ilegales.
Este pedido llega en un contexto de creciente inseguridad ciudadana y violencia, lo que ha llevado a declarar el estado de emergencia en 14 distritos del país.
Durante un acto oficial donde entregó 120 camionetas a la Policía Nacional, Boluarte enfatizó la necesidad de «endurecer las penas» y enviar un mensaje claro a los delincuentes:
«Es momento de demostrarle a la delincuencia que no van a poder con nosotros». Sin embargo, su llamado a tomar acciones más severas ocurre en medio de una delicada situación política en la que su popularidad sigue siendo baja desde su asunción al cargo, lo que ha generado críticas sobre su liderazgo y efectividad en el combate a la inseguridad.
El pedido de Boluarte, que busca reforzar el control sobre la violencia que afecta gravemente al país, ha sido recibido con escepticismo por varios sectores de la ciudadanía que cuestionan su capacidad para implementar soluciones eficaces.
Desde que asumió el cargo tras la destitución de Pedro Castillo, la presidenta ha enfrentado críticas por su falta de conexión con los problemas sociales y económicos de la población, así como por la percepción de que su gobierno no ha logrado frenar la ola de delincuencia.
Pese a estas tensiones, Boluarte destacó que su gobierno no cederá ante «el caos y la anarquía que muchos quieren sembrar», haciendo hincapié en su compromiso de mantener operativos policiales constantes dentro de las cárceles para evitar que los internos sigan operando redes de extorsión desde los penales.
No obstante, a medida que la delincuencia continúa en aumento y el descontento popular persiste, la propuesta de Boluarte podría no ser suficiente para revertir su baja aceptación.
La ciudadanía sigue reclamando respuestas más contundentes y efectivas frente a los problemas estructurales que aquejan al Perú, y muchos dudan que este proyecto de ley logre frenar el creciente clima de inseguridad.
Con un escenario cada vez más tenso, tanto en las calles como en el ámbito político, la presidenta enfrenta el reto de restaurar la confianza en su gestión, en medio de una crisis que amenaza con profundizar aún más su impopularidad.
