La escasez, denuncias por gasolina de mala calidad y contratos cuestionados desatan una reconfiguración urgente en el área energética, con cambios en YPFB y el Ministerio de Hidrocarburos.
La crisis de combustibles que golpea al país terminó por cobrar factura en la cúpula del sector energético. En una misma jornada marcada por la presión social y las críticas acumuladas, se concretaron la renuncia de la presidenta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Claudia Cronenbold, y la salida del ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli. El día cerró con la posesión sorpresiva de Carlos Marcelo Blanco como nueva autoridad ministerial, en un intento del Gobierno por reordenar un frente cada vez más tensionado.
La situación venía deteriorándose desde semanas atrás, con reportes persistentes de escasez de gasolina y diésel en distintas estaciones de servicio, además de denuncias por la presunta comercialización de combustible de mala calidad, que habría afectado a vehículos en varias regiones. Las protestas de sectores como el transporte comenzaron a escalar, exigiendo soluciones inmediatas y compensaciones para los afectados.
En este contexto, la renuncia de Cronenbold se produjo en horas de la mañana mediante una carta irrevocable en la que reconoce la complejidad del escenario que heredó. Según su explicación, al asumir la presidencia de YPFB se encontró con una estructura institucional más deteriorada de lo previsto inicialmente. Señaló que su gestión se centró en realizar un diagnóstico profundo tanto técnico como administrativo, el cual evidenció problemas estructurales acumulados durante años.
Cronenbold también hizo referencia a lo que describió como una “arquitectura perniciosa” dentro de la empresa estatal, marcada por trabas burocráticas y mecanismos que dificultan la toma de decisiones. En su criterio, este entramado responde a prácticas arrastradas por al menos dos décadas, lo que habría limitado la capacidad de reacción de la institución frente a la actual crisis.
Su salida se suma a la destitución, ocurrida hace apenas 23 días, del entonces presidente de YPFB, Yussef Akly, en medio de los primeros cuestionamientos por la calidad del combustible. La sucesión de cambios en la estatal petrolera refleja la inestabilidad en la conducción de una empresa estratégica, en un momento particularmente sensible para el abastecimiento interno.
A la par de los problemas operativos, surgieron cuestionamientos sobre la firma de contratos con empresas internacionales como Trafigura y Vitol. En el caso de Trafigura, Medinaceli sostuvo que se trataba de una adenda a un acuerdo previo; sin embargo, la difusión de documentos generó dudas y críticas sobre la transparencia y las condiciones de estos convenios.
Durante la tarde, el propio presidente Rodrigo Paz intervino públicamente con un mensaje en el que planteó la necesidad de una transformación estructural de YPFB. En su criterio, la empresa estatal debería reenfocarse en la exploración y producción de hidrocarburos, dejando de lado el rol predominante de comercialización que ha tenido en los últimos años. Según afirmó, Bolivia aún cuenta con recursos energéticos, pero no ha logrado desarrollar plenamente su potencial.
Horas más tarde, desde la Presidencia se confirmó la salida de Medinaceli y la designación de Carlos Marcelo Blanco como nuevo ministro de Hidrocarburos y Energías. La posesión, realizada en la noche, marcó el inicio de una nueva etapa que el Gobierno busca encarar con un perfil más técnico y orientado a la gestión.
Blanco cuenta con más de tres décadas de experiencia en el sector energético, tanto en el ámbito público como privado. Su trayectoria incluye funciones en gestión financiera, estructuración de inversiones y dirección de proyectos en América Latina. También fue viceministro de Electricidad y Energías Alternativas, además de haber ocupado cargos ejecutivos en empresas vinculadas a energías renovables.
En su primer pronunciamiento, el nuevo ministro agradeció la confianza depositada y aseguró que trabajará para responder a las demandas del país. Su designación llega en un momento en el que el Gobierno busca no solo contener la crisis inmediata, sino también impulsar cambios estructurales en el sector.
