“Diga la verdad, hermano ministro”, fue uno de los reclamos más repetidos. A ese grito se sumaron otros cuestionamientos directos: “¿Qué requisitos va a necesitar?, se ha fregado el motor”.
La molestia acumulada por los daños atribuidos a la gasolina de baja calidad derivó en una confrontación directa entre dirigentes campesinos y el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, durante una reunión pública que terminó marcada por interrupciones, reclamos y acusaciones abiertas.
El episodio se produjo cuando la autoridad intentaba explicar los mecanismos para acceder a compensaciones por los perjuicios ocasionados en motorizados. “Los requisitos son muy sencillos”, alcanzó a decir Medinaceli antes de ser interrumpido por voces que, desde distintos puntos de la concentración, exigían claridad en la información.
“Diga la verdad, hermano ministro”, fue uno de los reclamos más repetidos. A ese grito se sumaron otros cuestionamientos directos: “¿Qué requisitos va a necesitar?, se ha fregado el motor”. Las expresiones reflejaron el nivel de descontento de los afectados, quienes denunciaron daños mecánicos atribuidos al combustible distribuido.
Ante la presión, el ministro intentó reconducir la situación proponiendo que los propios afectados definan las condiciones. “Bueno, entonces partamos de la otra forma: ¿qué requisitos usted quiere presentar?”, señaló, sin lograr contener las interrupciones. El intercambio se tornó tenso y fragmentado, con constantes cruces verbales.
En medio de ese escenario, uno de los dirigentes de la Federación de Campesinos Túpac Katari tomó el micrófono y endureció el tono del reclamo. “Tiene que dar las gracias hacia nosotros”, afirmó, al recordar el respaldo político brindado previamente. “Al capitán Lara hemos votado por él”, añadió, en alusión al apoyo electoral del sector.
El dirigente profundizó su crítica al cuestionar las condiciones del combustible que, según denunció, afecta principalmente a los sectores populares. “Nosotros a nivel nacional consumimos una gasolina barata, que era antes y que ahora se ha duplicado casi a 7 bolivianos”, manifestó.
Luego contrastó esa situación con la que, según su criterio, viven las autoridades. “Ustedes consumen una gasolina de más de 10 bolivianos; sus coches jamás se van a arruinar. En cambio, los de nosotros se van a arruinar”, reclamó, señalando una diferencia directa en el acceso a combustibles de distinta calidad.
Las acusaciones también apuntaron a una supuesta afectación deliberada. “Han destinado esa gasolina basura que hoy estamos consumiendo”, sostuvo, recibiendo respaldo de los asistentes. El discurso se apoyó además en argumentos legales, al mencionar el artículo 240 de la Constitución Política del Estado como base para futuras acciones.
El momento más crítico llegó cuando se planteó abiertamente la posibilidad de activar mecanismos de revocatoria. “Nosotros vamos a estar en una revocatoria”, advirtió el dirigente. La advertencia fue acompañada por una expresión de hartazgo colectivo: “Prepárese, porque el pueblo ya está emputado, estamos caldeados y cabreados”.
