Diez días después de su captura y extradición, autoridades abrieron dos cajas fuertes incautadas al narcotraficante uruguayo, sin hallar dinero ni objetos de valor, en medio de cuestionamientos crecientes.
A diez días de la aprehensión y posterior extradición de Sebastián Marset, las dos cajas fuertes incautadas en uno de sus inmuebles de alto valor en Santa Cruz de la Sierra fueron abiertas en presencia de autoridades y medios de comunicación. El resultado fue contundente: no había dinero, joyas ni documentos relevantes en su interior.
El procedimiento se realizó bajo control fiscal y con respaldo técnico especializado. Antes de la apertura, se ejecutó un rastrillaje con equipos de seguridad y canes entrenados para descartar la presencia de explosivos o sustancias controladas. Posteriormente, se verificó el estado de los precintos colocados tras el operativo de incautación, sin evidencias de manipulación o alteración.
Las cajas, de gran tamaño y estructura reforzada, habían sido trasladadas a dependencias de la Dirección General de Registro, Control y Administración de Bienes Incautados (Dircabi) desde el 13 de marzo, fecha en la que se ejecutó el operativo que derivó en la captura del ciudadano uruguayo. En su interior solo se encontraron elementos sin valor económico: tornillos, material antihumedad y compartimentos vacíos.
El hallazgo, o más precisamente la ausencia de contenido, intensificó las observaciones en torno al manejo del operativo inicial. Versiones que circulan desde días previos apuntan a la posible desaparición de dinero durante la intervención en el inmueble, extremo que motivó la apertura de una investigación paralela instruida por el Ministerio de Gobierno.
Hasta el momento, los reportes oficiales consolidan un conjunto importante de bienes incautados a la estructura vinculada a Marset: al menos 14 inmuebles, 14 vehículos y 11 aeronaves. Sin embargo, no existe registro de secuestro de efectivo, divisas extranjeras ni artículos de alto valor, pese al perfil económico atribuido al investigado.
La captura de Marset se produjo en un domicilio ubicado en una zona residencial exclusiva, donde permanecía bajo un esquema de vida de alto estándar. Tras su detención, fue trasladado fuera del país con destino a Estados Unidos, donde enfrenta cargos vinculados al tráfico internacional de drogas. Su nombre figuraba entre los más buscados por la Drug Enforcement Administration, lo que reforzó la coordinación internacional para su ubicación y captura.
El proceso investigativo en territorio boliviano continúa activo, centrado en la identificación de posibles redes de apoyo, así como en la trazabilidad de los bienes y activos vinculados al caso. La apertura de las cajas fuertes, lejos de cerrar una línea de investigación, profundizó las dudas sobre el destino de los recursos económicos que, según los indicios, formaban parte de la estructura operativa del narcotraficante.
