BOLIVIA NO SE ACHICA: VILLEGAS EXIGE DISFRUTAR Y GANAR

Mar 26, 2026

El técnico y los referentes de la Verde transmiten serenidad, ambición y carácter competitivo antes del duelo ante Surinam, en un partido marcado por la presión, la ilusión y una oportunidad histórica.


La selección boliviana se planta ante el partido que puede redefinir su historia reciente con una mezcla intensa de convicción, calma trabajada y un discurso que no titubea. No hay estridencias innecesarias ni promesas vacías. Hay certezas construidas desde la experiencia, desde la convivencia y desde una identidad que el grupo ha decidido no traicionar.
A pocas horas del duelo frente a Surinam, el ambiente no está dominado por el temor, sino por una energía que se sostiene en la preparación y en la palabra. Cada protagonista habla desde su lugar, pero todos coinciden en una misma línea: competir sin renunciar a lo que son.
ÓSCAR VILLEGAS: QUITAR PESO PARA LIBERAR TALENTO
Óscar Villegas no elige dramatizar. No recurre al discurso inflamado ni a la épica forzada. Su lectura del momento tiene otro pulso, uno más fino, más estratégico. El entrenador entiende que el principal rival puede ser la ansiedad, ese enemigo silencioso que distorsiona decisiones dentro del campo.
“Si ustedes recuerdan enfrentar a Brasil era el partido de nuestra vida porque si no se acababa todo ahí y lo hemos hecho bien, hemos vencido a un rival muy difícil…”, señala, trayendo al presente una memoria que no busca nostalgia, sino equilibrio. No se trata de mirar atrás, sino de demostrar que Bolivia ya atravesó escenarios donde el margen era mínimo.
Villegas no esquiva la dimensión del partido, pero se niega a sobredimensionarla. “Lo que quiero de mis jugadores es que disfruten de estar acá, disfruten de estar en un partido que no se juega hace muchísimos años… más carga de la necesaria creo que no hace falta”, afirma con claridad. En su lógica, el disfrute no es un concepto liviano, es una herramienta competitiva.
El entrenador también proyecta hacia afuera una necesidad concreta: respaldo. “Que estos jóvenes sientan el apoyo de su país y se puedan desarrollar dentro de la cancha con tranquilidad”, agrega. No es un pedido menor. En este tipo de compromisos, el entorno puede amplificar o contener.
En lo táctico, Villegas no deja cabos sueltos. El escenario tiene particularidades que pueden incidir en el rendimiento. “Nos hubiera gustado entrenar en el campo… al ser un recinto muy cerrado, sabemos que circula menos aire y a eso tendremos que adaptarnos”, explica. La preparación no es solo futbolística, también es ambiental.
Sin embargo, su confianza en el grupo es evidente. “Tenemos jugadores de muy buen pie, de muy buen nivel y que están dispuestos a ganar”, remarca, sin adornos. La frase no busca convencer, busca afirmar una realidad interna.
GABRIEL VILLAMIL: LA PELOTA NO SE NEGOCIA
Gabriel Villamil toma la palabra con una claridad que sintetiza la idea futbolística del equipo. No rodea conceptos, no maquilla intenciones. Su mensaje es directo y tiene una raíz táctica innegociable: la pelota.
“No querer la pelota”, dice, marcando el límite de lo inadmisible. La frase corta, casi abrupta, define el piso mínimo del comportamiento colectivo. Bolivia no puede esconderse del juego.
El mediocampista sostiene que la identidad construida durante el proceso no debe alterarse por el contexto. “Tenemos que ser fieles a nuestro estilo, a lo que nos ha transmitido el profe desde que ha llegado: querer la pelota, no tener miedo a jugar”, afirma. No hay margen para la especulación excesiva.
Villamil también describe un vestuario competitivo, pero sano. “Todos nos vemos en el once. El grupo está unido y tenemos una competencia sana. Todos creemos que podemos ser titulares o suplentes y vamos a aportar desde donde nos toque”, explica. La competencia interna no fragmenta, fortalece.
El análisis del rival también aparece en su discurso, con una lectura precisa de los riesgos. “Creo que tienen jugadores muy rápidos… en alguna contra nos pueden hacer daño, pero lo sabemos y lo estamos analizando”, sostiene. No hay ingenuidad.
Cuando dimensiona el partido, Villamil no exagera, pero tampoco minimiza. “Es uno de los partidos más importantes de nuestra vida”, reconoce. La frase cae con peso específico, sin necesidad de dramatización adicional.
LUIS HAQUÍN: LA RESPONSABILIDAD DE REPRESENTAR
Luis Haquín habla desde la capitanía, pero también desde una conciencia colectiva que atraviesa al grupo. Su discurso no esquiva la expectativa, la incorpora como parte del desafío.
“Sabemos que hay mucha expectativa y somos responsables y conscientes de la ilusión que hemos generado en el pueblo boliviano”, afirma. No hay evasión. El equipo entiende lo que está en juego más allá del resultado inmediato.
El defensor introduce un matiz emocional que se repite en el grupo: el disfrute como camino. “Estoy seguro de que desde el disfrute van a llegar cosas positivas”, señala. La coincidencia con Villegas no es casual, es parte de una construcción compartida.
Haquín también subraya la cohesión interna. No hay señales de fisura, no hay discursos disonantes. “De seguir la línea del proceso los resultados llegarán”, agrega, reafirmando una confianza que no depende de un solo partido.
En sus palabras finales, aparece un componente íntimo, casi espiritual. “Dios mediante todo va a salir bien”, expresa. No es un recurso vacío, es una convicción personal que se suma al entramado colectivo.
RAMIRO VACA: LA ILUSIÓN COMO ENERGÍA COMPETITIVA
Ramiro Vaca cierra el círculo discursivo con una mirada que combina lo emocional y lo competitivo. Su énfasis está en la energía del grupo, en aquello que no siempre se mide, pero que incide.
“La fortaleza que tenemos es las ganas, la ilusión y toda la gente que nos ha estado apoyando, los 11 millones de bolivianos que han estado con nosotros desde el primer momento”, afirma. No es una frase simbólica, es una identificación directa con el país.
El mediocampista no pierde de vista la dimensión del partido. “Sabemos que no estamos jugando un partido cualquiera, sino uno que nos puede permitir conseguir nuestro sueño”, sostiene. La claridad conceptual es total.
Vaca también introduce una noción de responsabilidad. “Vamos a ser responsables, sabemos de la importancia de este partido”, agrega, alineándose con el resto del grupo.
En lo personal, el jugador deja en segundo plano su presente individual. “Siempre pienso que el mejor momento tiene que ser el siguiente… lo más importante ahora es mañana y que podamos ganar”, afirma. La prioridad está definida.