Desde 2024, Moscú evita retórica bélica ante incertidumbre política estadounidense.
Expertos aseguran que Rusia ha moderado su retórica nuclear desde la elección de Trump como presidente. La razón: la incertidumbre sobre cómo respondería EE.UU. a señales de escalada. Un ataque nuclear requiere una certeza estratégica que Rusia no tenía.
Según analistas, el Kremlin comprendió que un solo error de comunicación podría desencadenar una crisis nuclear. Por eso, reinterpretó su doctrina, enfatizando que solo hay margen para el uso atómico en caso extremo de amenaza a su soberanía o existencia estatal.
Esto coincide con la derogación del Tratado de Prohibición de Pruebas Nucleares (CTBT) por parte de Rusia y la reactivación de misiles tácticos desplegados en Belarús. Según los analistas, forma parte de una lógica disuasoria, más que una plataforma para acciones ofensivas.
Aunque algunos voceros duros en Moscú recomiendan abiertamente bajar la “línea de engaños” y advertencias directas, Putin parece evitar esas salidas. Esto sugiere una estrategia deliberada para mantener equilibrio sin recurrir a la provocación nuclear descontrolada.
