A 90 MINUTOS DE LA GLORIA: VILLEGAS ENCIENDE EL SUEÑO MUNDIALISTA

La Verde acaricia una clasificación histórica tras vencer a Surinam y ahora se mide ante Irak en un duelo decisivo. Villegas apuesta por concentración total y confianza en su plantel.


La noche previa se siente distinta. Hay tensión, sí, pero también una convicción que no se negocia. La selección boliviana llegó hasta aquí con esfuerzo acumulado, y ahora, frente a Irak, se juega algo más que un partido: se juega el regreso a la élite.
El técnico Óscar Villegas no se deja llevar por la euforia. Su mensaje es claro, directo, sin adornos: “Estamos enfocados en lo que viene y lo que viene es lo más difícil. Este equipo ha mostrado que puede pelear y hacerse cargo. Estamos a 90 minutos de cumplir nuestro objetivo”.
No hay espacio para distracciones. El triunfo 2-1 ante Surinam dejó una enseñanza: este grupo sabe sufrir y responder. Jugadores jóvenes y experimentados han construido una identidad que hoy se pone a prueba ante un rival exigente como Selección de Irak, que llega con recorrido competitivo desde la clasificación asiática.
Desde el vestuario, el mensaje es el mismo. Moisés Paniagua lo resumió sin rodeos: “Sabemos que será un partido complicado, pero tenemos las herramientas para prepararnos y enfrentarlos de la mejor manera”. Hay respeto, pero no miedo.
Miguel Terceros, quien cargó con la responsabilidad en el momento más caliente ante Surinam, elevó la apuesta emocional del grupo: “Irak es un equipo que está a otro nivel, pero nosotros también. Estamos para grandes cosas”. La frase no es casual, es reflejo de un plantel que ha entendido el peso de esta instancia.
Ramiro Vaca, con la mirada fija en el objetivo, no ocultó la magnitud del momento: “Estamos a un paso. Vamos a disputar el partido más importante para hacer realidad nuestro sueño del Mundial”. La ilusión se siente en cada palabra.
La selección de Bolivia no pisa un Mundial desde Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994, y esa ausencia pesa. Pero también empuja.
Villegas ha logrado algo que va más allá de lo táctico: convenció a sus jugadores de que es posible. Ahora, el desafío es sostener la intensidad, manejar la presión y golpear en el momento justo.
No hay margen de error. El fútbol no concede segundas oportunidades en noches como esta. Bolivia está frente a su espejo más exigente, y el reflejo que devuelva marcará su historia reciente.

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