EBA HUNDE LA INDUSTRIA LECHERA DEL BENI CON UNA ADMINISTRACIÓN CUESTIONADA

Nov 3, 2026

Una planta estatal construida con Bs 86 millones recibe apenas 4.500 litros diarios, mientras los productores denuncian restricciones, problemas operativos y decisiones administrativas que amenazan sus ingresos.

La industria lechera de San Andrés, dependiente de la Empresa Boliviana de Alimentos y Derivados (EBA), atraviesa uno de sus momentos más complicados desde que comenzó a operar en el departamento del Beni. Los productores denuncian que las decisiones de la actual administración redujeron la recepción de leche, provocaron pérdidas económicas y dejaron a numerosas familias sin garantías para comercializar su producción.
La situación llegó a un punto crítico cuando la empresa estatal comunicó restricciones en el acopio y posteriormente una suspensión temporal de la recepción. La medida provocó protestas en Trinidad, donde productores regalaron parte de la leche que no pudieron entregar a la industria.
Raúl Eggers, productor lechero del Beni, calificó la gestión actual como la peor que ha conocido desde que funciona la planta y pidió al Gobierno intervenir para cambiar a los responsables de su administración.
«Estamos en la peor administración durante todos los años que se ha manejado la industria», manifestó, al cuestionar que las autoridades no atiendan los reclamos del sector.
UNA PLANTA DE BS 86 MILLONES RECIBE MENOS LECHE
Uno de los principales reclamos tiene que ver con la diferencia entre la capacidad industrial instalada y el volumen que actualmente puede ingresar a la procesadora.
Eggers explicó que los productores llegaron a entregar hasta 20.000 litros diarios, pero las restricciones actuales impuestas por EBA modificaron las condiciones de recepción. Actualmente, el sector genera entre 8.000 y 9.000 litros por jornada, aunque una comunicación de la empresa estableció un límite de 4.500 litros.
«Nosotros producimos de acuerdo a lo que nos compra la industria. Inclusive llegamos a producir 20.000 litros, pero empezaron a limitarnos», señaló.
El productor considera que reducir progresivamente la recepción puede terminar justificando un eventual cierre por supuesta falta de materia prima, cuando, según su versión, existen productores dispuestos a abastecer la planta.
La infraestructura fue construida con una inversión aproximada de Bs 86 millones. En 2022, durante una reapertura de sus operaciones, el propio Eggers destacó que la industria representaba un mercado seguro para los ganaderos y que tenía capacidad para procesar hasta 40.000 litros diarios trabajando en dos turnos.
Pero en el último año, sospechosamente bajaron el acopio y solo están recibiendo el 10% de su capacidad
EBA ATRIBUYE LAS RESTRICCIONES A PROBLEMAS OPERATIVOS
La empresa estatal también expuso sus razones sobre las dificultades de funcionamiento. En octubre informó que la limitación temporal de la recepción respondía a problemas mecánicos en los equipos de envasado de leche y quesos, por lo que estableció un techo aproximado de 4.500 litros diarios mientras realizaba trabajos de mantenimiento.
Posteriormente, EBA comunicó que había efectuado gestiones ante el Ministerio de Economía para garantizar los recursos destinados al pago de los productores de CERMA.
Sin embargo, las explicaciones no terminaron con los reclamos. El 27 de octubre, los productores denunciaron que recibieron una notificación de suspensión de la recepción durante 15 días por falta de gas licuado de petróleo (GLP), situación que los llevó a regalar su producción en la plaza principal de Trinidad.
LOS PRODUCTORES EXIGEN CAMBIOS EN LA ADMINISTRACIÓN
Para Eggers, las dificultades no pueden resolverse únicamente con anuncios de mantenimiento o compromisos temporales. El sector necesita que EBA garantice la compra de leche, cumpla sus obligaciones y tenga una administración capaz de mantener funcionando la industria.
«Queremos una solución definitiva, no parche», afirmó.
Eggers sostuvo que los productores tienen obligaciones económicas permanentes. Deben comprar alimentos para el ganado, adquirir insumos y pagar los salarios de sus trabajadores, independientemente de que la industria estatal decida recibir o no la leche.
También cuestionó que se hable de atraer inversionistas cuando, a su juicio, primero debería garantizarse el funcionamiento de una infraestructura pública que ya está construida y cuenta con proveedores establecidos.
«Está bien que vengan inversores, pero garanticemos primero lo que ya estamos produciendo, lo que estamos dándole vida a una industria», reclamó.
En su cuestionamiento a los responsables de EBA, pidió al presidente del Estado que intervenga directamente: «Cambie la gente que no sirve. Queremos solución a nuestros problemas», expresó Eggers.