El incremento del precio del arroz ya se siente en los mercados del país. Mientras las familias compran cada vez menos cantidad, productores alertan que el encarecimiento del diésel amenaza la próxima campaña agrícola.
El precio del arroz volvió a golpear el bolsillo de los bolivianos. En distintos mercados del país, el quintal de arroz de primera ya se comercializa entre Bs 500 y Bs 600, mientras que el producto más económico también registra importantes incrementos. Productores atribuyen esta situación al aumento de los costos de producción y transporte tras el encarecimiento del diésel, y advierten que el problema podría agravarse el próximo año debido a una fuerte reducción de las áreas de cultivo.
COSTOS MÁS ALTOS DESDE EL CAMPO HASTA EL MERCADO
La productora arrocera y expresidenta de la Federación Nacional de Cooperativas Arroceras de Bolivia (Fenca), Ana Isabel Ortiz, sostuvo que el incremento de precios era una consecuencia previsible una vez eliminada la subvención al diésel.
Según explicó, el arroz económico que anteriormente se comercializaba entre Bs 350 y Bs 400 por quintal ahora sale de los ingenios con precios de entre Bs 420 y Bs 450. En el caso de los arroces de mejor calidad, los valores alcanzan entre Bs 480 y Bs 500.
Ortiz señaló que el principal impacto no se encuentra únicamente en la producción, sino en toda la cadena logística que permite que el producto llegue hasta los centros de abastecimiento del país.
“El costo del transporte es el que más ha subido. Eso termina reflejándose directamente en el precio que paga el consumidor”, afirmó.
La dirigente remarcó que el encarecimiento afecta tanto a productores como a comerciantes y consumidores, debido a que el diésel es indispensable para la siembra, cosecha y traslado de la producción.
DENUNCIAN ESPECULACIÓN EN ALGUNOS MERCADOS
Aunque reconoció que los costos se incrementaron de manera importante, Ortiz consideró que algunos precios observados en mercados urbanos no guardan relación con los costos reales.
A su juicio, un quintal ofertado en Bs 600 dentro de Santa Cruz resulta excesivo, tomando en cuenta los precios que actualmente manejan los ingenios.
“Hay un componente de especulación que también debe revisarse. No todo responde a los costos de producción y transporte”, sostuvo.
La productora considera necesario que autoridades, ingenios, productores y transportistas analicen conjuntamente la estructura de costos para evitar distorsiones que terminen afectando al consumidor final.
Mientras tanto, el Viceministerio de Defensa del Consumidor inició controles en centros de abasto y anunció la intención de establecer referencias de precios para evitar cobros considerados injustificados.
FAMILIAS COMPRAN MENOS ARROZ
El incremento de precios ya tiene efectos visibles en la demanda.
Comerciantes consultados coinciden en que disminuyó la venta de quintales completos y que muchas familias optan por comprar por kilos o incluso cantidades menores.
“Ya no llevan un quintal. Compran lo necesario para unos días”, relató una vendedora.
Otros comerciantes señalaron que hace unos meses podían mover más de mil quintales por semana, mientras que actualmente las ventas cayeron de forma considerable.
El impacto no solamente alcanza a los consumidores. Los mismos vendedores aseguran que el menor movimiento comercial está reduciendo sus ingresos en un escenario donde prácticamente todos los productos relacionados con el transporte registran aumentos.
En varios mercados, el kilo de arroz de primera ya se vende entre Bs 13 y Bs 16, dependiendo de la calidad y procedencia del producto.
TAMBIÉN SUBIÓ EL ARROZ DE CONTRABANDO
Otro elemento que influye en el mercado es el comportamiento del arroz que ingresa ilegalmente al país.
Ortiz explicó que tradicionalmente entre el 20% y 30% de la demanda nacional es cubierta por arroz extranjero, principalmente proveniente de Argentina y Paraguay.
Sin embargo, el encarecimiento del transporte también elevó los costos de ese producto.
De acuerdo con los datos manejados por el sector, el arroz de contrabando que antes llegaba a venderse entre Bs 315 y Bs 320 por quintal ahora se encuentra entre Bs 380 y Bs 400.
La situación elimina parcialmente la ventaja de precio que tenía frente a la producción nacional, aunque continúa representando una fuerte competencia para los agricultores bolivianos.
Además, los productores cuestionan la calidad y las condiciones sanitarias de parte de ese producto, ya que en muchos casos se desconoce su origen y trazabilidad.
ALERTA POR UNA CAÍDA DEL 50% EN LA SIEMBRA
La mayor preocupación del sector no está solamente en el precio actual del arroz, sino en lo que podría ocurrir durante la próxima gestión.
Ortiz afirmó que numerosos productores enfrentan serios problemas financieros luego de varias campañas difíciles y de un aumento acelerado de los costos operativos.
Según las estimaciones del sector, la superficie sembrada podría reducirse hasta en un 50% en algunas zonas productoras.
“Muchos pequeños productores ya no tienen capacidad para asumir estos costos. Algunos reducirán sus cultivos y otros simplemente dejarán de sembrar”, advirtió.
La situación ya comenzó a reflejarse tanto en Santa Cruz como en Beni, departamentos que concentran alrededor del 90% de la producción nacional de arroz.
Productores que anteriormente cultivaban 200 hectáreas evalúan reducir su superficie a la mitad, mientras que agricultores con menor capacidad económica consideran abandonar temporalmente el cultivo.
A este escenario se suman las dificultades provocadas por las lluvias, que en varias regiones afectan el avance normal de las labores agrícolas.
El sector teme que la reducción de áreas cultivadas termine afectando la disponibilidad del cereal durante la próxima gestión y obligue al país a depender en mayor medida del ingreso de arroz extranjero para cubrir la demanda interna.
Actualmente, los productores observan con preocupación una combinación que consideran peligrosa: costos de producción cada vez más altos, transporte más caro, menor capacidad de inversión y una disminución progresiva de las superficies de siembra. Mientras tanto, el precio del arroz sigue escalando en los mercados y las familias sienten cada semana un mayor impacto en sus gastos básicos de alimentación.


