Con rutas cerradas, marchas convocadas y cabildos en distintos puntos del país, sectores vecinales, campesinos y organizaciones sociales profundizan sus protestas mientras crecen los problemas de abastecimiento.
Bolivia inició junio bajo uno de los escenarios de conflictividad más complejos de las últimas semanas. De acuerdo con los reportes de transitabilidad, al menos 90 puntos de bloqueo permanecían instalados en seis departamentos, mientras diferentes organizaciones sociales, vecinales y campesinas anunciaron nuevas movilizaciones y ratificaron la continuidad de las medidas de presión.
La mayor concentración de cortes de ruta se registra en Cochabamba, donde se reportan 32 puntos de bloqueo. Le siguen La Paz con 19, Potosí con 16, Oruro con 11, Chuquisaca con nueve y Santa Cruz con tres. La magnitud de las protestas comenzó a repercutir en el transporte de productos básicos, generando dificultades para el abastecimiento de alimentos, combustibles y medicamentos en varias regiones del país.
A la paralización de carreteras se suman marchas, cabildos y concentraciones convocadas por diferentes sectores que cuestionan la situación económica, el incremento del costo de vida y las decisiones asumidas por el Gobierno. En varios casos, las organizaciones movilizadas exigen de manera directa la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira.
En la ciudad de El Alto, la Federación de Juntas Vecinales de El Alto Norte convocó para este lunes una movilización masiva con concentración en el Puente Río Seco y posterior bloqueo de las denominadas Mil Esquinas. La determinación fue asumida en un ampliado de dirigentes vecinales que reunió a representantes de distintos distritos y organizaciones afiliadas.
La convocatoria incluye a juntas vecinales, organizaciones gremiales, juntas escolares y vecinos de los ocho distritos que forman parte de la estructura de la organización. Los dirigentes sostienen que la protesta responde a demandas relacionadas con problemas sociales, económicos y de desarrollo que, según afirman, no fueron atendidas por las autoridades nacionales.
Paralelamente, la Federación de Juntas Vecinales de El Alto Sur Distrito 8 anunció otra marcha de protesta en la que participarán gremiales, transportistas y organizaciones sociales. Entre las principales demandas figuran el rechazo al encarecimiento de la canasta familiar, las denuncias por desabastecimiento de combustibles y los cuestionamientos a medidas gubernamentales que consideran perjudiciales para la población.
La tensión también se mantiene en las provincias paceñas. Autoridades originarias de la Marka Calacoto continúan respaldando el bloqueo instalado en la carretera entre El Alto y Viacha, una medida que se prolonga desde hace varios días y que afecta la circulación vehicular en esa importante vía de conexión.
En la localidad de Guaqui, organizaciones campesinas, autoridades originarias, transportistas y otros sectores participaron en un cabildo abierto desarrollado en el kilómetro siete. Durante la concentración, los asistentes reiteraron sus críticas al Gobierno y demandaron cambios en la conducción del país.
Otra de las regiones donde la movilización se mantiene activa es Patacamaya. Allí, un cabildo resolvió continuar con las medidas de presión durante esta semana y descartó la posibilidad de iniciar un proceso de diálogo mientras no se atiendan sus exigencias.
El conflicto también adquirió una dimensión nacional tras una reunión virtual de siete federaciones departamentales campesinas de La Paz, Oruro, Potosí, Chuquisaca, Cochabamba, Tarija y Santa Cruz. En ese encuentro, los representantes determinaron respaldar una postura conjunta frente a la crisis y exigieron respuestas inmediatas a sus demandas.
Desde Santa Cruz, el secretario de la Federación Única de Trabajadores Campesinos, Joel Huarachi, aseguró que las medidas de presión continuarán expandiéndose. El dirigente afirmó que las organizaciones movilizadas consideran insuficientes las respuestas estatales y advirtió que nuevos sectores podrían incorporarse a las protestas en los próximos días.
Mientras tanto, en la provincia Chayanta de Potosí, comunarios y dirigentes endurecieron su discurso durante distintas concentraciones públicas. Los movilizados señalaron que mantendrán las protestas y anunciaron reuniones y cabildos para definir nuevas acciones en el marco del conflicto.
En Chuquisaca, los puntos de bloqueo instalados en Guerra Loma continúan activos. En ese sector participan campesinos de la provincia Oropeza junto a delegaciones provenientes de las provincias Chayanta y Saavedra de Potosí, que ratificaron la continuidad de las medidas mientras no existan respuestas concretas a sus demandas.
Otro foco de tensión se encuentra en Ayo Ayo, en la provincia Aroma de La Paz. Los comunarios confirmaron que sostendrán el bloqueo indefinido y manifestaron que no levantarán la medida hasta que sus reclamos sean escuchados. Durante las concentraciones expresaron su descontento con la gestión gubernamental y reiteraron que permanecerán movilizados.
A este escenario se suma la posición asumida por sectores vinculados a Túpac Katari, que condicionaron cualquier acercamiento con las autoridades a la liberación de más de una decena de personas detenidas durante las protestas. Los dirigentes señalaron que, mientras esa situación no sea resuelta, no existen condiciones para avanzar en un proceso de diálogo.
BLOQUEOS SE EXPANDEN EN SEIS DEPARTAMENTOS Y LA PRESIÓN CONTRA EL GOBIERNO ESCALA

