CÁMARA REIVINDICA SUS OBRAS Y SU GESTIÓN AL DEJAR LA ALCALDÍA DE TRINIDAD

May 3, 2026

El alcalde saliente expone su versión de gestión, responde críticas, enumera obras estructurales y apunta a actores políticos que, según afirma, frenaron proyectos en Trinidad durante cinco años.

En su despacho, a días de dejar la Alcaldía de Trinidad, Cristhian Cámara habla sin pausas largas, sin rodeos y con una mezcla de cansancio y defensa. No arma un balance técnico, arma una explicación personal. Se apoya en cifras, pero sobre todo en su propia versión de lo vivido.
“Han pasado cinco años y parece que fue ayer. Pero el desgaste es real. Este cargo no es sencillo. Te cargas problemas que vienen de años”, dice, mientras repasa los últimos días de su gestión.
No esquiva la crítica. La menciona de entrada. “La gente puede decir que no hicimos nada. Eso siempre va a pasar. Pero el que ha visto cómo estaba Trinidad antes y cómo está ahora, lo reconoce”.
Cámara insiste en que el punto de partida fue mucho más complejo de lo que se percibía desde afuera. “Uno entra con ideas. Cree que va a ejecutar todo. Pero cuando estás adentro, lo primero que te golpea es la falta de recursos. Eso no lo ves desde afuera”.
Se detiene en el presupuesto. “Se habla de cientos de millones. Pero una cosa es lo que se proyecta y otra lo que realmente llega. Nosotros podíamos planificar 200 millones al año, pero ejecutar era otra historia. A veces apenas alcanzábamos 80 o 90”.
Esa diferencia, sostiene, marcó toda la gestión. “No es incapacidad. Es que no te llega el dinero. Y con eso tienes que resolver una ciudad llena de problemas”.
Ante ese escenario, asegura que tomó decisiones que generaron incomodidad. “Había más de mil doscientos funcionarios. Era insostenible. Reducimos personal, ajustamos la estructura. No podíamos seguir así”.
No menciona nombres de gestiones anteriores, pero deja claro el contraste. “Había muchas cosas mal organizadas. Nosotros tuvimos que ordenar primero antes de pensar en crecer”.
En ese proceso, introduce uno de los conceptos que repite a lo largo de la entrevista: sostenibilidad. “Si no generas economía, no hay ciudad que aguante. Puedes hacer obras bonitas, pero si no tienes cómo sostenerlas, todo se cae”.
Desde ahí explica la creación de iniciativas productivas. “Nosotros apostamos por producir, por industrializar. El arroz, por ejemplo. Antes se iba todo a Santa Cruz. Ahora se procesa acá. Eso genera ingresos, empleo”.
También menciona la comercialización de productos como la miel. “Antes la vendían como podían. Nosotros compramos, pagamos mejor y vendemos con valor agregado. Eso queda en la ciudad”.
Cámara insiste en que su gestión buscó mostrar una nueva imagen de Trinidad. “Nadie la mostraba. Era una ciudad olvidada. Nosotros dijimos: hay que ponerla en el mapa”.
Ahí aparece el concepto de “marca ciudad”. “Empezamos a hacer eventos, ferias, a mostrar lo que tenemos. Gastronomía, cultura. Hicimos que la gente mire a Trinidad”.
En ese punto menciona el respaldo de UNESCO. “Llegaron, reconocieron el valor cultural. Eso no es menor. Eso no pasaba antes”.
Pero no se queda en lo simbólico. Vuelve a lo estructural. “Una ciudad no puede atraer turismo si está sucia, si huele mal, si se inunda”.
Ahí cambia el tono. Se vuelve más directo. “Aquí había lugares donde la gente botaba aguas servidas a la calle. Eso era normal. Nadie decía nada. Nosotros dijimos: eso se termina”.
Describe el proceso sin suavizarlo. “Fue duro. Hubo resistencia. Hubo amenazas. Pero había que hacerlo. No podíamos seguir viviendo así”.
Explica que eliminaron cunetas abiertas y obligaron a los vecinos a regularizar sus conexiones. “La gente podía hacerlo, pero no quería. Estaban acostumbrados. Tuvimos que presionar”.
Cámara sostiene que ese cambio permitió mejorar el drenaje y reducir problemas sanitarios. “Ahora el agua fluye. Antes se quedaba. Era un foco de enfermedades”.
En paralelo, impulsó la construcción de vías con otro estándar. “Antes hacían asfaltos que no duraban nada. Cada lluvia era volver a empezar. Eso no sirve”.
Defiende el uso de pavimento rígido. “Es más caro, sí. Pero dura décadas. No puedes seguir gastando en parches”.
Enumera obras, pero no como lista técnica, sino como respuesta a críticas. “Dicen que no se hizo nada. ¿Y las avenidas? ¿Las megavías? ¿La Juan Barturen? Eso no existía”.
Sobre esa avenida en particular, explica el contexto. “Era un problema legal de años. Nadie se animaba. Nosotros fuimos, resolvimos y la hicimos. Ahora es una de las mejores vías de la ciudad”.
Cámara calcula que su gestión intervino más de mil calles y avenidas. “No es poca cosa. Eso cambia la transitabilidad”.
También habla de espacios públicos. “Recuperamos lugares que estaban abandonados. Hicimos plazuelas, áreas para la familia. Eso también es ciudad”.
Introduce otro eje: la inversión privada. “Aquí era difícil emprender. Trámites lentos, burocracia. La gente se cansaba”.
Afirma que su gestión simplificó procesos. “Dimos facilidades. Y eso se notó. Llegaron inversiones. Se abrió un cine, centros comerciales”.
Ese punto lo conecta con una experiencia personal. “Antes, si querías ver una película, tenías que viajar. Ahora la gente puede hacerlo acá. Eso también es calidad de vida”.
En el ámbito económico, insiste en el impacto de los emprendedores. “Pasamos de tener dos lugares de comida a decenas. Eso no es casualidad. Es porque se dieron condiciones”.
Cámara vuelve a defender el rol del municipio como facilitador. “No es solo hacer obras. Es crear condiciones para que la gente crezca”.
En salud, el tono vuelve a endurecerse. “Aquí todos los años había epidemias. Dengue, chikungunya. Era recurrente”.
Asegura que su gestión cambió ese patrón. “Trabajamos en prevención. Fumigación, control de criaderos. No esperamos a que explote el problema”.
Afirma que durante su administración no se registraron brotes epidémicos de gran escala. “Casos hay siempre. Pero no epidemias. Eso es gestión”.
También menciona equipamiento. “No había ambulancias suficientes. Ahora hay una red gratuita. No había planta de oxígeno. Ahora hay”.
Enumera más acciones. “Rayos X, ecógrafos, centros de atención 24 horas. Eso no estaba”.
Reconoce, sin embargo, limitaciones estructurales. “Tenemos más centros de salud de los que deberíamos. Mantenerlos es complicado. Pero funcionan”.
En educación, introduce el tema del “Capibono”. “Fue un compromiso. Dar apoyo directo a los estudiantes”.
Explica su lógica. “No queríamos mochilas ni cosas impuestas. Queríamos que la gente decida en qué gastar. Eso es más útil”.
Sostiene que el bono tuvo impacto económico. “Son millones que circulan en la ciudad. Eso mueve la economía local”.
Cámara no evita el conflicto político. Lo menciona con frecuencia. “El Concejo fue un obstáculo constante. No acompañaron”.
Atribuye esa situación a intereses electorales. “Había concejales que querían ser alcaldes. Entonces no les convenía que la gestión funcione”.
Afirma que enfrentó intentos de procesos legales y bloqueos administrativos. “Fue una gestión en conflicto permanente”.
Sobre su sucesor, Mauricio Barba, es directo. “La ciudad tomó una decisión. Ahora habrá que ver cómo gobierna”.
Aun así, asegura que dejará proyectos listos. “No vamos a ser mezquinos. Todo lo que está avanzado se queda. Ojalá lo continúen”.
En medio de la conversación, también se refiere al escenario nacional. Menciona a Evo Morales como figura central. “Es imposible hablar de política sin nombrarlo. Marcó una etapa”.
Sin embargo, cuestiona decisiones de su gobierno. “Hubo errores. Falta de decisiones firmes en momentos clave”.
Cámara cierra su gestión con una mezcla de defensa y expectativa. “El tiempo va a poner todo en su lugar. La gente va a comparar”.
Se describe como un alcalde presente. “Nunca me encerré. Atendí a la gente todos los días. Eso no es discurso, es práctica”.
Reitera su rutina. “Cinco de la mañana ya estaba trabajando. Cinco años así. No es fácil sostener eso”.
En sus últimas palabras, deja una idea que repite varias veces. “Una cosa es tener el poder. Otra es asumir la responsabilidad. Yo asumí”.
Mientras recoge documentos y organiza la transición, insiste en que su gestión debe medirse en perspectiva. “Cuando pasen los años, se va a ver qué se hizo y qué no”.
El despacho queda en silencio por momentos. Afuera, la ciudad sigue su ritmo. Cámara se levanta, mira el espacio que pronto dejará y vuelve a insistir, casi como cierre personal: “Yo sé lo que hice. Y con eso me voy tranquilo”.