TRAGEDIA AÉREA EN COCHABAMBA: MUEREN DOS PILOTOS EN VUELO SIN RESPUESTA

Abr 14, 2026

La aeronave CP-3243 perdió contacto minutos después de despegar desde El Alto. Tras horas de búsqueda, fue hallada en el trópico cochabambino sin sobrevivientes. Investigaciones apuntan a una posible falla en cabina.


El vuelo partió sin sobresaltos y con una rutina que, en la aviación, suele ser garantía de normalidad. A las 08:31 del lunes 13 de abril, la aeronave privada con matrícula CP-3243 despegó desde el Aeropuerto Internacional de El Alto rumbo a Santa Cruz. Dieciséis minutos después, el silencio empezó a ocupar el espacio que antes llenaban las comunicaciones técnicas entre cabina y control aéreo.
De acuerdo con reportes oficiales de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), el último contacto con la tripulación se registró a las 08:47. Desde ese momento, la aeronave dejó de responder a las frecuencias habituales, incluida la de emergencia. Sin embargo, el radar aún la detectaba. Lo que siguió llamó la atención de los operadores: el avión comenzó a ejecutar giros amplios, constantes, sin una ruta definida, al norte del departamento de Cochabamba.
“Se observó un patrón de órbitas sostenidas, sin comunicación alguna”, señala uno de los informes técnicos preliminares conocidos durante la jornada. Esa conducta, inusual en condiciones normales, encendió las alertas en el sistema aeronáutico.
A bordo se encontraban el piloto Carlos Fernando Moyano Aguirre y el copiloto Julio César Sardán Villarroel. Ambos acumulaban experiencia en vuelos de este tipo y conocían la ruta. Horas antes, la misma aeronave había completado un trayecto sin incidentes transportando a una autoridad de Estado desde Santa Cruz hacia La Paz, según confirmaron fuentes del Ministerio de Obras Públicas.
La incertidumbre se prolongó durante horas. El avión continuó en pantalla hasta cerca de las 10:57, momento en el que se registró un descenso abrupto en la zona del trópico cochabambino. Después, desapareció completamente del radar.
En paralelo, se activaron los protocolos de emergencia. Equipos de la Fuerza Aérea Boliviana, unidades de rescate y aeronaves de apoyo iniciaron un operativo intensivo en una región de difícil acceso, marcada por vegetación densa y condiciones geográficas complejas. “Se desplegaron todos los recursos disponibles”, informaron desde el Centro de Operaciones de Emergencia.
Las primeras hipótesis comenzaron a circular mientras avanzaba la búsqueda. Una de las líneas más consistentes apunta a una posible despresurización de cabina, lo que habría derivado en hipoxia —falta de oxígeno— y la consecuente pérdida de conciencia de la tripulación. Este escenario explicaría tanto la ausencia de respuesta como las maniobras repetitivas registradas en el radar.
El hallazgo llegó en horas de la tarde. Un sobrevuelo logró ubicar los restos de la aeronave en la zona de San Miguelito, al norte de Villa Tunari. Minutos después, los equipos en tierra confirmaron el desenlace: no había sobrevivientes.
“La aeronave se encontró completamente siniestrada”, detalló un reporte operativo. Las imágenes del lugar mostraban el fuselaje fragmentado y las alas separadas, evidencia del impacto.
La confirmación oficial llegó alrededor de las 16:15. Moyano y Sardán habían fallecido en el accidente. Sus cuerpos fueron recuperados y trasladados a Santa Cruz en un operativo coordinado entre bomberos, personal policial y unidades aéreas. El procedimiento se realizó de forma escalonada debido a limitaciones logísticas en la zona.
Las autopsias practicadas en la capital cruceña establecieron como causa de muerte un shock hipovolémico, producto de hemorragias externas severas. “Se evidenció pérdida masiva de sangre tras el impacto”, indicó el informe forense.
En paralelo, el Ministerio Público inició la recolección de evidencias que serán remitidas a Cochabamba, donde se concentra la investigación. Registros de vuelo, condiciones meteorológicas, estado de la aeronave y comunicaciones serán analizados para reconstruir con precisión lo ocurrido.
El accidente deja dos vidas perdidas y una cadena de preguntas abiertas. La secuencia técnica ya tiene trazos definidos; ahora, la tarea es establecer con certeza qué ocurrió dentro de la cabina en esos minutos en los que el avión siguió volando, pero ya sin respuesta humana.