DORIA MEDINA OPACA AL BINOMIO GOBERNANTE

Nov 24, 2025

La disputa abierta entre el presidente Paz y el vicepresidente Lara alimenta la percepción de un liderazgo debilitado, mientras el retorno del MIR y la influencia de Doria Medina generan mayor desconfianza social.

La escena política nacional continúa tensándose a un ritmo acelerado. Las fricciones entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara han dejado de ser un intercambio interno para convertirse en un conflicto que compromete la estabilidad inicial del nuevo gobierno. En medio de este desgaste prematuro, el activista alteño Roberto de la Cruz alerta sobre un movimiento más profundo y peligroso: el resurgimiento del viejo Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR) y la creciente influencia de Samuel Doria Medina, a quien señala como el verdadero beneficiario del desconcierto institucional.

Para De la Cruz, los votantes que depositaron su confianza en Paz y Lara comienzan a sentir que su decisión fue desplazada por actores sin mandato popular. Subraya que en El Alto y en las provincias de La Paz —donde el binomio obtuvo un apoyo decisivo— la decepción se expande con velocidad. La población esperaba un gobierno cohesionado, capaz de ejecutar sus compromisos con firmeza desde el primer día, pero la imagen actual es la de un Ejecutivo fragmentado, atrapado en luchas internas y sin un horizonte claro.

El activista recuerda que el Tribunal Supremo Electoral habilitó al MIR justo antes de la renovación de su dirigencia, un hecho que él interpreta como un indicio de que viejos pactos políticos vuelven a manipular el tablero. Lo que más le preocupa, afirma, es la presencia de operadores cercanos a Doria Medina en la estructura ministerial, un fenómeno que —a su juicio— reproduce los patrones que llevaron al país a crisis institucionales recientes. Señala que esta situación genera un clima de sospecha que deteriora la autoridad de Paz y Lara incluso antes de que su administración alcance un mes de gestión.

De la Cruz advierte que la población está observando con creciente frustración la falta de avances concretos en temas urgentes. Sostiene que las promesas de campaña quedaron relegadas por una disputa que parece concentrarse en controlar espacios y beneficios, mientras los problemas cotidianos continúan golpeando a las familias bolivianas. En ese contexto, asegura que la paciencia social tiene un límite y que las organizaciones de base no están dispuestas a tolerar un gobierno distraído en peleas internas mientras la crisis económica profundiza la angustia ciudadana.

Otro punto que levanta preocupación es la memoria reciente del rol político de Doria Medina en el gobierno de Jeanine Añez, donde —según De la Cruz— varias decisiones derivaron en responsabilidades judiciales que terminaron alcanzando a la expresidenta y a su entorno. Para sectores sociales movilizados, permitir nuevamente que figuras con ese historial influyan en la estructura gubernamental representa un riesgo que puede desembocar en un ciclo de inestabilidad mayor.