Una coalición de parlamentarios y referentes europeos denunció el incremento de operaciones militares de Estados Unidos en el Caribe, advirtiendo riesgos de conflicto y exigiendo respeto pleno a la soberanía venezolana y latinoamericana.
Con datos de Telesurtv.net
Un amplio grupo de 62 dirigentes políticos y parlamentarios europeos encendió las alarmas frente al reciente despliegue militar de Estados Unidos en el Caribe, una operación que —según afirmaron— podría convertirse en el antesala de una intervención directa en territorio venezolano. La advertencia fue formalizada mediante una carta pública en la que los firmantes rechazan de forma contundente la presencia de unidades navales, portaaviones y aeronaves de combate que actualmente operan en las cercanías de las costas de Venezuela.
La comunicación sostiene que el incremento de capacidades militares estadounidenses en la zona eleva significativamente la tensión regional. Los parlamentarios subrayaron que la movilización de portaaviones como el USS Gerald R. Ford, junto con bombarderos estratégicos B-52 y otras unidades de guerra, configura un escenario que, a su juicio, representa un riesgo directo para la integridad territorial de Venezuela. Señalaron además que el patrullaje de estas fuerzas ya habría derivado en incidentes mortales, citando informes que atribuyen a ataques estadounidenses la muerte de al menos 67 personas a bordo de pequeñas embarcaciones, presuntamente vinculadas con actividades ilícitas.
Los líderes europeos contextualizaron la situación dentro de un patrón más amplio de intervenciones estadounidenses en América Latina. En la carta se hace referencia a operaciones encubiertas y golpes de Estado respaldados por la CIA durante el siglo XX, como los registrados en Guatemala en 1954, Brasil en 1964 y Chile en 1973. De acuerdo con los firmantes, esos episodios dejaron consecuencias profundas y persistentes en la región, y temen que la actual presencia militar en el Caribe siga esa misma lógica.
Asimismo, cuestionaron el argumento de la lucha contra el “narcoterrorismo”, utilizado por Washington para justificar su despliegue. Calificaron dicho planteamiento como una narrativa repetida y poco efectiva, comparándolo con los resultados fallidos de la denominada “Guerra contra las Drogas” en países como Colombia y México, donde, aseguraron, las políticas militarizadas solo incrementaron la violencia y la inestabilidad.
El mensaje final del documento es categórico: los firmantes rechazan cualquier posibilidad de acción militar contra Venezuela y exhortan a las fuerzas progresistas europeas a pronunciarse activamente en defensa del derecho internacional. Su postura, remarcaron, busca contribuir a evitar un conflicto que, de materializarse, se convertiría en la primera guerra interestatal protagonizada por Estados Unidos en Sudamérica.
Desde Caracas, el gobierno venezolano respondió positivamente a la manifestación de apoyo. El canciller Yván Gil expresó su agradecimiento al parlamentario británico Jeremy Corbyn, uno de los adherentes a la carta.
